Le Grand Guignol: El teatro de lo macabro.


Al hablar de un local mítico parisino a todos por desgracia se nos viene a la mente el Moulin Rouge, y lo que es todavía peor, eso nos tortura el subconsciente con imágenes de la película del mismo nombre.
Por suerte este no es un blog en busca de lo habitual, y por eso para recuperar la cordura nada mejor que el teatro de lo macabro. Pasen y vean.


Le Théâtre du Grand-Gignol fue fundado en 1897 en el parisino barrio de Pigalle. En la cumbre del naturalismo, este local llevo el dicha corriente a su extremo, con un realismo crudo y salvaje, llegando a acuñarse el término Grand-Gignol para designar entretenimientos de moralidad dudosa.
El nombre del teatro no pudo estar mejor elegido haciendo una ácida comparación del ser humano con simples títeres grandes. El Grand-Gignol fue el paso intermedio (y quizás el más grotesco) entre el Teatro Isabelino y Jacobino y las moderno género Gore o Splatter.

Oscar Metenier, de quien surgió la idea de este espacio de artes escénicas y primer director, tuvo el honor de poseer el teatro más pequeño de la época con únicamente con 293 butacas, pero incluso en sus instalaciones se mezclaba el arte y lo grotesco. El hecho se ser anteriormente una capilla contribuía a generar una atmósfera especial, con los palcos adaptados a partir de confesionarios y un grupo de ángeles sobre la orquesta.

La primera época bajo la dirección de Méténier se desarrolló principalmente sobre obras de las clases sociales más repudiadas de la sociedad parisina y que en ningún otro teatro eran representadas, como Prostitutas, Huérfanos, Criminales...
Bajo el mando de Max Maurey (1898-1914) se acentuó el carácter de terror-gore, teniendo una media de 2 desmayos por actuación.
Debido a esta situación al personal se añadió un médico para asistir a la concurrencia (siempre y cuando el médico no se desmayara también).
La directora Camille Choisy (1914-1930) añadió unos efectos especiales y una escenografía que caracterizaría al Guignol hasta su final.
Y ya en sus postreros años, Jack Jouvin (1930-1937) cambió un poco el registro del teatro enfocándolo hacia el drama psicológico.


El Grand Guignol, también hacia resaltar en sus carteleras el nombre de un actor sobre los demás. En este caso se trataba de su actriz cliché Paula Maxa, que se le dio el título de "La mujer más asesinada del mundo". Realizando casi siempre el papel de victima entre 1917 y prácticamente hasta su final los personajes de Paula fueron asesinados hasta 10.000 veces de unas 60 maneras distintas y violada unas 3.000 veces. Esto da a entender en cierto modo que las temáticas no eran para todos los públicos, y mucho menos por aquella época donde seguía estando mal visto en los cines los besos demasiado prolongados.

El final de este peculiar teatro fué debido a lo mismo que su éxito, a su temática controvertida. Mientras que en su apogeo la gente acudía por ver algo en cierto modo un tanto irreal, después de la segunda guerra mundial la temática se volvieron demasiado realistas, siendo la realidad incluso más cruda que las obras representadas. Como dijo su último director Charles Nonon: "Nunca podremos igualar a Buchenwald", haciendo referencia al famoso campo de concentración Nazi.

En 1962 el Grand Gignol cerró sus puertas para siempre, porque muchas veces el ser humano es capaz de hacer cosas que nunca ha osado imaginar.


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